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Cómo tratar con un hijo difícil

lidiar con un niños complicado

¿Quiénes son los «niños difíciles» y qué los hace «difíciles»?

Todos los niños hacen un poco de ruido cuando se les dice que se preparen, que coman las verduras o que se sienten en el mismo sitio cuando salen contigo. En un extremo del espectro están los niños que cumplen con bastante facilidad y en el otro extremo están los niños difíciles.

Los padres de estos niños están siempre pendientes de lo que puede desencadenar la próxima rabieta o de cómo conseguir que sus hijos hagan las tareas básicas sin hacer estallar la casa. Aquí está todo lo que necesitas saber para identificar y criar a un niño difícil.

El comportamiento del niño difícil se observa en los niños que suelen pelearse por tareas rutinarias como la ropa, la hora de comer, el baño o la hora de acostarse. También se extiende a otras actividades. Los padres a menudo se preocupan por llevar a su hijo a reuniones sociales por miedo a que algo desencadene una crisis o a que sea difícil en general cuidar de su hijo.

Las causas de que un niño sea difícil pueden ser varias y, sorprendentemente, también hay un fuerte componente genético. Aunque a algunos padres les resulte difícil aceptar que los niños nacen difíciles, se ha comprobado que los bebés con un temperamento suave suelen crecer como niños bastante tranquilos.

Cuando miran alrededor de su familia, estos niños tendrán un homólogo en algún lugar que se ha comportado de manera similar. Por otro lado, la crianza de los hijos también puede influir en hacer que tu hijo sea niño difícil. En este caso, un examen de la historia de la crianza puede revelar la causa.

Rasgos de comportamiento típicos de un niño difícil

Si crees que estás criando a un niño difícil, hay algunos rasgos típicos de comportamiento que debes buscar.

Desafío

Los niños difíciles son desafiantes y se niegan a seguir peticiones sencillas, como esperar a que terminen en la tienda antes de ir a tomar un helado, prepararse para ir a la cama o al colegio, o cualquier otra petición sencilla que no quieran cumplir.

Inquietud

Un niño extremadamente quisquilloso puede ser un comensal quejica y tirar la comida o solo pedir ciertos alimentos aunque tenga hambre durante mucho tiempo. La inquietud también se extiende a la hora de vestir ciertas prendas o de bañarse.

Hacer daño a los demás

Este es un rasgo común en los niños difíciles, que suelen ser bruscos y no juegan bien con otros niños o adultos. Incluso pueden recurrir a morder, patear o pellizcar cuando están molestos o no se salen con la suya.

Cólera excesiva

Esto es bastante común cuando no consiguen lo que quieren, vayan donde vayan. La ira puede hacerles más desafiantes, o hacer que tiren cosas o intenten hacer daño a la gente.

Berrinches

Las rabietas frecuentes, casi diarias, son también un rasgo de comportamiento importante de los niños difíciles. Una negativa desafiante a ser paciente en una fiesta puede convertirse rápidamente en una rabieta que atraiga toda la atención hacia el niño.

También tienen berrinches como último recurso para conseguir lo que quieren sin importar nada.

El día a día con un hijo complicado

Si eres el padre o la madre de un niño difícil, aquí tienes algunos consejos sobre cómo afrontarlo:

Elige tus argumentos

Si te enzarzas en una batalla con tu hijo por cada mal comportamiento, siempre estarás en guerra. En lugar de eso, haz una lista de, por ejemplo, 10 o 15 de las cosas más graves que deberían prohibirse por ser peligrosas para los demás, molestas o incívicas.

Si son cosas absolutamente prohibidas, como ir en triciclo por la calle, establece consecuencias reales sobre las que puedas actuar. Mantén la coherencia en la disciplina, ya que la incoherencia puede confundirlos y alimentar la rebelión.

Toma medidas preventivas

Esto requiere práctica, pero es eficaz. Utiliza tu conocimiento del temperamento de tu hijo para anticiparte y evitar las rabietas. Si le gusta sacar cosas de los armarios mientras tú estás en la cocina, ciérralos con llave para que no pueda entrar.

Conoce cuándo está más enérgico o cansado y malhumorado, de modo que puedas programar las visitas al supermercado o a la consulta del médico cuando esté en su mejor momento. Llévate sus juguetes favoritos o golosinas para evitar que se aburra.

Mantén el control

como educar a un niño con mal comportamiento

Aunque no estés a la altura o te sientas agotado, no renuncies al control y no cedas al mal comportamiento o a las rabietas. Al ceder, mostrarás tu debilidad y el niño utilizará las rabietas para manipularte de nuevo. En cambio, puede interesarte su impotencia para encontrar lo que necesitas para recuperar el control.

Mantén la calma

Cuanto más tranquilo estés, mejor podrás manejar la situación. Tu tono también debe ser tranquilo, firme y neutro cuando le digas a tu hijo que deje de comportarse mal.

Cuando convenzas a tu hijo de que haga algo, como lavarse las manos antes de comer, un tono sugestivo es más útil que uno autoritario. Por ejemplo, en lugar de decir «ve a lavarte las manos y los pies inmediatamente», sugiere «por qué no vas a lavarte las manos y los pies antes de que cocine la comida».

Escucha con atención

Ser escuchado es una de las cosas más importantes para los niños y a menudo actúan para llamar la atención. Por eso, cuando expresen su alegría o su tristeza, escúchales y respóndeles para que sepan que se les escucha.

Si quieren abrir la lata de galletas en el supermercado, explícales por qué no deben hacerlo y espera hasta que hayas salido.

Empatiza con ellos

Puede que tu hijo no sea capaz de entender la tormenta emocional que está pasando por su mente, pero tú sí. Si es posible, escucha sus sentimientos y enséñales a etiquetarlos para que puedan expresar mejor lo que les ocurre.

Utiliza frases como «Sé que estás frustrado por no poder comerte esas galletas ahora», «Sé que te sientes demasiado cansado para bañarte».

Explica un poco más

En lugar de reaccionar ante el comportamiento travieso, explícale que arrebatar el juguete del otro niño es malo porque no le gustaría que le ocurriera a él.

Lo mismo ocurre con los golpes o los mordiscos, para que comprendan mejor cómo su comportamiento afecta a los demás.

Dale la posibilidad de elegir

La negativa a obedecer suele estar vinculada a la rebelión contra su control. Así que, en lugar de parecer que tienes el control, ofréceles una opción con un conjunto limitado de resultados.

Por ejemplo, en lugar de ordenarle que vuelva a poner todos sus juguetes en la cesta o que ordene la habitación, pregúntale qué tarea aceptaría para que tú puedas hacer la otra. Después de un tiempo, puedes dejar de ayudarle y conseguir que lo haga todo, empezando por una tarea cada vez.

Ofrece recompensas

Se trata de una estrategia que solo debes utilizar cuando sea más necesario. Si estás en casa de un amigo y tu hijo promete jugar bien con los otros niños y lo hace, dale su helado o merienda favorita como recompensa.

Elige las consecuencias adecuadas

Las consecuencias son tan importantes como las recompensas a la hora de moldear el comportamiento desafiante. Los tiempos muertos funcionan con la mayoría de los niños porque tienen mucho tiempo para pensar en lo que han hecho en un lugar aburrido.

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Si los tiempos muertos no funcionan, siempre hay otras actividades favoritas que puedes eliminar, como los privilegios de tiempo de pantalla y el postre.

Disciplinar a un niño difícil es una habilidad que los padres a veces no tienen; se aprende a medida que entendemos a nuestros hijos y detectamos lo que funciona con ellos.

La clave es la paciencia, la observación aguda y la forma inteligente de tratarlos.

 

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